Relato para emprendedores: la fábula del camaleón hambriento

Compartir...Share on Facebook Relato para emprendedores: la fábula del camaleón hambriento0Tweet about this on Twitter Relato para emprendedores: la fábula del camaleón hambrientoPin on Pinterest Relato para emprendedores: la fábula del camaleón hambriento0Share on Google+ Relato para emprendedores: la fábula del camaleón hambriento0Share on LinkedIn Relato para emprendedores: la fábula del camaleón hambriento0

Hoy comparto contigo un relato narrado a mi hija esta noche, y que la ha enviado al séptimo sueño. Este es mi segundo relato para emprendedores, después de La fábula de la mosca contemplativa. El camaleón cambia de color para adaptarse a su entorno, pero a veces lo que tiene que hacer es: cambiar de entorno…

Había una vez un camaleón llamado Leo que era algo pequeñito de tamaño en comparación a sus parientes, pero que intentaba suplir esa diferencia con grandes dosis de entusiasmo cuando se encontraba en su hábitat natural para conseguir llenar la tripa.


Derechos de vídeo de fotolia.com

Leo era feliz de encontrarse junto con su familia, pero no llevaba muy bien el hecho de que mientras algunos parientes tripitían en sus desayunos, almuerzos, comidas, meriendas, cenas, y picaban entre horas todo tipo de insectos, él tan apenas cazaba uno o dos mosquitos al día. Con tan poco alimento, Leo se dio cuenta de que nunca llegaría a ser tan alto y fuerte como sus hermanos.

Un día Leo hizo su pequeña maleta y salió en busca de un lugar en el que la caza fuera más fácil. Escaló montañas y bajó por los valles, cruzó ríos subido en grandes hojas caídas que usó como si fueran barquitas, y por fin llegó a un lugar paradisíaco que nunca había observado antes: un estanque de nenúfares poblado de insectos de todo tipo.

Sus únicos compañeros de fatigas en el estanque eran unas ranitas, que ni por tamaño ni por capacidad de adaptación al medio, le presentaron problemas para cazar a todas horas cuantas moscas le apetecía a Leo, que creció y maduró para convertirse en el rey del estanque.

Emprendedor, nadie es profeta en su tierra

A veces, la mejor manera de mejorar en algo es salirse del entorno habitual con el que te sientes familiarizado, y encontrar un lugar o mercado más propicio para tus actividades.

Moraleja: emprendedor, mira hacia afuera antes de que tu mercado local esté saturado por la competencia, porque para entonces será demasiado tarde.

¿Qué te ha parecido este relato para emprendedores?

Puedes comentar en este blog o compartir tu opinión conmigo en Twitter @antoniogimeno

Leave a Reply

Your email address will not be published.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR